Julia Díaz (1917 - 1999) fue una pintora salvadoreña. Inició sus estudios en la academia de Valerio Lecha, que tuvo fuerte influencia en sus obras iniciales, como A lavar, pintada mientras era estudiante y empleando un estilo naturalista.
Buscó exaltar al campesinado que, junto a los indígenas, había sufrido una de las mayores matanzas de la historia salvadoreña. En este caso, ordenada por el dictador Martínez y los grandes terratenientes en 1931, diez años antes que Julia pintara a las dos muchachas en el acto cotidiano de ir a lavar ropa, quizás, al río.
Después de ganar una beca, pasó seis años en Europa, visitando varios países y recibiendo la influencia del realismo francés, el surrealismo y el expresionismo, regresó a El Salvador convirtiéndose en una promotora de las artes plásticas y fundadora de la primera galería de arte salvadoreña.
Parte importante de su obra son sus pinturas de niños. A través de ellos, muestra la pobreza y las profundas desigualdades sociales que, también, recorren casi la totalidad de sus pinturas.
Sin marido y sin hijos, con una orientación sexual mal vista en la sociedad de su tiempo, padeció continuas enfermedades que acabarían dejándola ciega y en silla de ruedas. Ese sufrimiento lo refleja en otra parte de su obra, de un poderoso tinte expresivo marcado por el dolor y la angustia.