MIKHAIL VRUBEL y la obsesión por el demonio en la pintura simbolista
Demonio sentado (1890) Es su obra más famosa. Inspirada en el poema de Mijaíl Lérmontov, presenta una figura melancólica y poderosa que se convirtió en símbolo del arte ruso de fin de siglo. Pocos artistas han representado la soledad con tanta intensidad como Mijaíl Vrubel. Sus personajes parecen habitar un mundo suspendido entre el sueño y la tragedia, donde los héroes de los cuentos rusos conviven con demonios melancólicos y visiones espirituales. En una época dominada por el realismo, Vrubel eligió explorar los territorios de la imaginación, convirtiéndose en una de las figuras más originales del simbolismo europeo.