Trixie Briceño: surrealismo, geometría y mundos cotidianos en la pintura panameña

Beatrix “Trixie” Briceño (1911-1985) fue una artista nacida en Inglaterra y nacionalizada panameña, considerada una figura pionera del arte moderno de Panamá. Su pintura combina formas geométricas, colores intensos y objetos reconocibles en composiciones que oscilan entre la vida cotidiana y la imaginación. Frutas, huevos, recipientes, soles, lunas y estructuras arquitectónicas forman parte de un universo visual en el que lo familiar puede adquirir un sentido extraño.

Apertura, pintura de Trixie Briceño realizada en 1978
Apertura (1978), acrílico sobre tela, 81,3 × 90,8 cm. La composición geométrica organiza formas y contrastes cromáticos en una estructura visual precisa. 

Trayectoria y formación

Briceño nació en Londres en 1911 y se trasladó a Panamá después de su matrimonio con Julio Briceño en 1943. En Panamá comenzó su formación pictórica con Juan Manuel Cedeño y estudió también con Betty Bentz. Más tarde, durante una estancia en Río de Janeiro, continuó sus estudios con Frank Schaeffer.

Su producción se desarrolló en un período de transformaciones del arte panameño. Durante las décadas de 1960 y 1970 consolidó un lenguaje propio, caracterizado por la combinación de recursos surrealistas y una organización de las formas cercana a la abstracción geométrica. En sus obras, los objetos no siempre conservan una función cotidiana: pueden convertirse en símbolos, elementos de una narración o piezas de una construcción imaginaria.

El Museo de Arte Contemporáneo de Panamá le dedicó un homenaje retrospectivo en 1982. Su obra permite reconocer una búsqueda personal, en la que la imaginación no elimina el orden visual, sino que se desarrolla dentro de él.

Un universo entre lo cotidiano y lo fantástico

Huevos, vasos, frutas, cajones, flechas, corazones, ruedas, cubos, ojos, soles y lunas aparecen en mesas, interiores, jardines y estructuras arquitectónicas. Estos motivos, identificados en la presentación de la colección del MAC Panamá, permiten reconocer un repertorio recurrente en la producción de la artista.

La geometría desempeña un papel central: organiza las formas, establece relaciones espaciales y aporta una sensación de estructura. Sin embargo, ese orden no elimina lo enigmático. La asociación entre objetos, símbolos y espacios produce escenas que parecen obedecer a una lógica propia.

Por eso, el surrealismo de Briceño no debe entenderse únicamente como una representación de sueños. También puede leerse como una forma de alterar la realidad mediante combinaciones inesperadas, cambios de contexto y relaciones simbólicas.

Obras de Trixie Briceño

Fútbol

Fútbol, obra de Trixie Briceño conservada en el archivo del blog Pintores Latinoamericanos
Fútbol (1978), acrílico sobre tela, 69 × 55 cm. 

El fútbol es un tema cotidiano y colectivo que puede convertirse en una construcción visual. En el caso de Briceño, resulta pertinente observar cómo una escena reconocible se integra a un lenguaje plástico que combina figuras, formas y relaciones espaciales. La identificación de esta obra está respaldada por el catálogo del museo.

El postre

El postre, pintura de Trixie Briceño con una torta sobre una mesa y fondo naranja
El postre. La torta sobre la mesa, destacada contra un fondo naranja y acompañada por zonas de color azul y verde, convierte una escena doméstica en una composición de formas definidas.

La obra utiliza un motivo doméstico como punto de partida. El repositorio de la colección del MAC Panamá la describe como una pintura de carácter ingenuo, con una torta de gran tamaño sobre una mesa y cortinas azules y verdes en la parte superior. La escena cotidiana se convierte así en una composición construida a partir de objetos y colores definidos.

La frutería de Adán

La frutería de Adán, obra atribuida a Trixie Briceño y fechada en 1978 por una fuente externa
La frutería de Adán (1978). 

El título combina una escena relacionada con la fruta y el comercio con una referencia a Adán, figura asociada al relato bíblico del origen humano. Esa asociación abre una posible lectura simbólica en la que lo cotidiano se vincula con la naturaleza y el imaginario del origen. La fecha de 1978 se consigna según la referencia externa localizada; no se añade información técnica no confirmada.

Jardín Lunar

Jardín Lunar, collage de Trixie Briceño perteneciente a la colección del MAC Panamá
Jardín Lunar. Técnica: collage. Fuente: colección del MAC Panamá.

El título reúne dos ámbitos imaginarios: el jardín, asociado con la naturaleza, y la luna, vinculada con el cielo y la noche. La ficha de la colección describe una composición vertical en la que un círculo amarillo destaca sobre un fondo cuadriculado; en la parte inferior aparecen formas semejantes a plantas. La obra está catalogada como collage.

Explosión

Explosión, pintura al óleo sobre lienzo de Trixie Briceño, realizada en 1973

Explosión (1973), óleo sobre lienzo, 55,9 × 71,1 cm. El título evoca una expansión de energía que contrasta con la construcción ordenada de las formas en la pintura de Trixie Briceño. La obra forma parte del catálogo del Museo de Arte Contemporáneo de Panamá.


El término “explosión” remite a energía y expansión, ideas que pueden contrastarse con el orden geométrico presente en otras obras de Briceño. La combinación de estructura y dinamismo constituye una vía posible para aproximarse a su lenguaje plástico, sin atribuir a la artista una interpretación única.

Bodegón

Bodegón, pintura de Trixie Briceño realizada en 1960
Bodegón (1960), óleo sobre cartón comprimido, 59 × 59 cm. 

El bodegón es un género tradicional que reúne objetos, alimentos y recipientes. En esta obra, el título permite relacionar el repertorio cotidiano de Briceño con una tradición pictórica centrada en la disposición de las cosas dentro de la superficie. El catálogo del MAC Panamá confirma la fecha, la técnica y las dimensiones.

Fondo del mar

Fondo del mar, obra de Trixie Briceño realizada en técnica mixta sobre papel

Fondo del mar (1960), técnica mixta sobre papel, 31 × 38 cm. El título sitúa la obra en un universo submarino y abre una lectura vinculada con la imaginación y la transformación de las formas. La obra pertenece a la colección del Museo de Arte Contemporáneo de Panamá.


El fondo marino puede imaginarse como un espacio con reglas visuales diferentes de las del mundo terrestre. El título permite vincular la obra con la capacidad de Briceño para construir escenarios imaginarios y organizar sus elementos en composiciones que no dependen de una representación literal de la realidad.

Montando bicicleta

Montando bicicleta, pintura al óleo sobre cartón comprimido de Trixie Briceño, 1970

Montando bicicleta (1970), óleo sobre cartón comprimido, 120 × 59 cm.


El título introduce la idea de movimiento corporal y desplazamiento. En el conjunto de la obra de Briceño, este tipo de motivo permite pensar cómo una acción reconocible puede incorporarse a un sistema visual organizado. La ficha del museo confirma la fecha, la técnica y las dimensiones de esta pintura.

Sin título

Pintura Sin título de Trixie Briceño, óleo sobre lienzo, colección del Museo de Arte Contemporáneo de Panamá

Sin título, óleo sobre lienzo, 71,1 × 86,6 cm. 

La ausencia de un título descriptivo deja la atención en la propia imagen y en las relaciones que establece entre formas, objetos y colores. La obra figura en el catálogo del MAC Panamá como óleo sobre lienzo.

El orden como forma de lo maravilloso

La singularidad de Trixie Briceño reside en la convivencia de dos impulsos: la construcción rigurosa de las formas y la libertad de la imaginación. La geometría organiza el espacio y establece relaciones entre los elementos; el surrealismo introduce asociaciones inesperadas y transforma los objetos cotidianos en piezas de un universo alternativo.

Sus pinturas no necesitan abandonar la realidad para producir extrañeza. A veces basta con alterar la relación entre las cosas o reunirlas en una composición que parece responder a reglas propias. En ese equilibrio entre orden e imaginación se encuentra una de las claves de su lenguaje visual.

La obra de Briceño merece un lugar destacado en la historia del arte panameño y latinoamericano por la manera personal en que articuló geometría, surrealismo y motivos cotidianos. Su producción demuestra que lo maravilloso puede surgir no del caos, sino de una organización visual precisa que convierte lo familiar en algo inesperado.

Para explorar

Fuentes consultadas