Pastel: historia, técnica y características

El pastel es una técnica artística seca realizada con pigmentos pulverizados compactados en forma de barras. El material se aplica directamente sobre el soporte, generalmente papel, y puede utilizarse mediante líneas, manchas, superposiciones o difuminados.

A diferencia de las técnicas pictóricas líquidas, el pastel conserva una relación muy directa entre pigmento, gesto y superficie. Por eso se encuentra entre el dibujo y la pintura.

Mujer desnuda vista de espaldas mientras se viste, rodeada de telas azules y blancas y vegetación, realizada mediante trazos de pastel.
Edgar Degas, Young Woman Dressing Herself, 1885. Pastel sobre carbón, sobre papel montado en tabla. National Gallery of Art, Washington.

Degas utiliza trazos y manchas de diferente intensidad para construir el cuerpo, las telas y el entorno. La obra muestra cómo el pastel puede conservar simultáneamente el carácter del dibujo y la riqueza cromática de la pintura.

Una técnica de color y materia

La superficie sobre la que se trabaja tiene una importancia fundamental. Los papeles con textura retienen las partículas de pigmento y permiten superponer capas de color, mientras que las superficies más lisas producen marcas diferentes.

El artista puede utilizar el extremo de la barra para dibujar líneas, el lateral para cubrir áreas amplias o difuminar determinadas zonas. También puede dejar visibles las marcas y aprovechar el color del propio soporte.

Por eso, en el pastel la huella del gesto forma parte de la imagen.

Del retrato al siglo XVIII

Los antecedentes del pastel se relacionan con el uso de tizas y pigmentos coloreados desde el Renacimiento. Durante los siglos XVII y XVIII la técnica adquirió especial importancia en el retrato, gracias a su capacidad para producir colores luminosos y transiciones delicadas.

Artistas como Rosalba Carriera contribuyeron a convertirlo en un medio de gran prestigio. El pastel permitía representar con especial sutileza la piel, el cabello, las telas y los efectos de luz.

La técnica alcanzó entonces una enorme difusión entre las élites europeas.

Retrato de un hombre joven vestido con un elaborado traje de mascarada, realizado con colores suaves y luminosos.
El pastel alcanzó gran prestigio durante el siglo XVIII por su capacidad para representar con delicadeza la piel, los tejidos y los efectos de luz.

Degas y la transformación del pastel

Durante el siglo XIX, el pastel comenzó a utilizarse de maneras cada vez más experimentales. Edgar Degas fue uno de los artistas fundamentales en esta transformación.

Degas combinó el pastel con carbón y acuarela, superpuso capas, dejó partes del soporte visibles y experimentó con diferentes formas de aplicar y modificar el pigmento. En sus obras, el trazo deja de ser solamente un medio para representar una figura y adquiere un papel visual propio.

El pastel podía sugerir movimiento, volumen, textura y luz sin describir cada elemento de manera detallada.

El pastel y la luz

La técnica también resultó especialmente adecuada para estudiar los cambios de luz y atmósfera.

Vista atmosférica del puente Waterloo envuelto en una atmósfera azulada y violácea, realizada con manchas de pastel.
Monet utiliza el pastel para explorar los efectos cambiantes de la luz y la atmósfera. El color del papel participa de la construcción de la escena.

La posibilidad de yuxtaponer colores sin mezclarlos completamente permitía construir superficies vibrantes. El color del papel también podía incorporarse a la obra y modificar la percepción de los pigmentos.

El pastel se alejaba así del retrato tradicional para convertirse en una herramienta de exploración de color, atmósfera y percepción.

Del siglo XX al arte contemporáneo

Durante el siglo XX, el pastel continuó ampliando sus posibilidades. Artistas como Henri Matisse y Roy Lichtenstein lo utilizaron en contextos muy diferentes, demostrando que ya no estaba limitado a la apariencia delicada asociada con el retrato tradicional.

Figura femenina sentada junto a una planta, construida mediante formas y colores intensos realizados con pastel.
Matisse utiliza el pastel con una concepción más sintética y moderna del color y de la forma. La técnica deja de estar vinculada exclusivamente al retrato naturalista.

En el arte contemporáneo, el pastel puede aparecer en obras figurativas, abstractas y experimentales. Puede combinarse con carbón, grafito, acuarela u otros medios, utilizarse sobre diferentes soportes y adquirir una presencia mucho más gestual o material.

La propia National Gallery of Art señala esta evolución hasta el siglo XXI, donde el pastel puede emplearse incluso para abordar temas como la abstracción o el paso del tiempo.

La técnica ya no está asociada a una apariencia determinada. Puede ser delicada o intensa, precisa o espontánea, figurativa o completamente abstracta.

Entre dibujo y pintura

La historia del pastel muestra cómo una misma técnica puede cambiar profundamente de función.

Del retrato refinado del siglo XVIII a la experimentación de Degas, de los estudios de luz de Monet a las búsquedas modernas y contemporáneas, el pastel fue ampliando sus posibilidades sin perder su característica fundamental: la relación directa entre color, materia y gesto.

Por eso continúa ocupando un lugar singular entre el dibujo y la pintura.

Para explorar

Rosalba Carriera — el pastel y el retrato del siglo XVIII.
Edgar Degas — experimentación con pastel y técnica mixta.

Fuentes

  • National Gallery of Art, Washington. Edgar Degas, Young Woman Dressing Herself, 1885. Pastel sobre carbón sobre papel montado en tabla.

  • The Metropolitan Museum of Art, Nueva York. Rosalba Carriera, Gustavus Hamilton, 1730–1731.

  • National Gallery of Art, Washington. The Touch of Color: Pastels at the National Gallery of Art. Exposición que estudia la historia del pastel desde el Renacimiento hasta el siglo XXI.

  • National Gallery of Art, Washington. Edgar Degas's Experiments in Pastel and Watercolor.

  • National Gallery of Art, Washington. The Touch of Color, catálogo de exposición.