Óleo: una técnica, muchas posibilidades
| Jan van Eyck, La Virgen del canciller Rolin, ca. 1435. Óleo sobre tabla. Musée du Louvre, París. |
El óleo es una técnica pictórica en la que los pigmentos se mezclan con un aceite secante, tradicionalmente aceite de linaza.
Pero decir solamente esto no explica su importancia en la historia del arte.
Lo verdaderamente interesante es lo que el óleo permite hacer con la pintura.
Su secado relativamente lento permite trabajar la superficie durante más tiempo. Los colores pueden superponerse en capas, mezclarse, fundirse, transparentarse o acumularse. La pintura puede ser extremadamente fina o convertirse en una materia espesa y visible.
Estas posibilidades fueron modificando la manera de pintar.
A lo largo de la historia, los artistas utilizaron el mismo material para conseguir resultados cada vez más diferentes: transparencia, profundidad, color, volumen, textura, pincelada, empaste, gesto y, finalmente, abstracción.
La historia del óleo no es entonces solamente la historia de una técnica.
Es la historia de cómo los artistas fueron descubriendo todo lo que podían hacer con ella.
Antes del óleo: pintar con otras posibilidades
Antes de que el óleo adquiriera el protagonismo que tendría en la pintura europea, eran frecuentes técnicas como el temple, en la que el pigmento se mezclaba con un aglutinante distinto, tradicionalmente huevo.
El temple permite realizar detalles precisos y colores luminosos, pero se comporta de una manera diferente sobre la superficie.
El óleo introduce otras posibilidades: permite trabajar más lentamente, modificar las transiciones y superponer capas transparentes.
Por eso, para comprender la importancia histórica del óleo, no alcanza con preguntar cuándo apareció.
Hay que preguntar:
¿Qué podía hacer un pintor con óleo que antes resultaba más difícil de conseguir?
Van Eyck: capas que construyen la imagen
En la pintura de los Países Bajos del siglo XV, el óleo alcanzó un desarrollo extraordinario.
Jan van Eyck es fundamental para comprender este cambio.
El óleo podía utilizarse mediante capas muy finas y transparentes, conocidas como veladuras.
Al superponerlas, el artista podía modificar progresivamente el color y producir profundidad y luminosidad.
La técnica resultaba especialmente apropiada para representar diferentes materiales.
El metal podía reflejar la luz.
Una piedra podía parecer fría y dura.
Una tela podía adquirir brillo.
La piel podía construirse mediante pequeñas variaciones de color.
El Met señala que las propiedades del óleo fueron fundamentales para la capacidad de Van Eyck de reproducir diferentes efectos de luz y superficies, desde metales y vidrios hasta tejidos y joyas.
El óleo no solamente permitía pintar más detalles: permitía construir esos detalles mediante la acumulación de capas.
Tiziano: el color también se construye
Con Tiziano aparece otra posibilidad.
El óleo ya no tiene que utilizarse únicamente para conseguir una superficie minuciosamente detallada.
Puede utilizarse para construir el color mediante capas, modificaciones y pinceladas.
| Tiziano, Danae, ca. 1560. Óleo sobre lienzo. Museo Nacional del Prado, Madrid. |
La pintura al óleo permite modificar una zona una y otra vez.
Un color puede cubrir parcialmente otro.
Una pincelada puede quedar visible.
Una capa puede transparentarse a través de otra.
La técnica deja de ser solamente un procedimiento para reproducir objetos.
Se convierte en una herramienta para construir la propia apariencia de la pintura.
Rembrandt: cuando la pintura adquiere espesor
El óleo también puede utilizarse de una manera completamente diferente.
En lugar de aplicar capas muy finas, el artista puede acumular pintura.
Aparece así el empaste: la pintura se deposita de manera espesa y conserva parte de la huella de la herramienta.
Para mostrar esta posibilidad, es más interesante observar un retrato de Rembrandt que recurrir nuevamente a sus obras más famosas.
| Rembrandt van Rijn, Autorretrato con dos círculos, ca. 1665–1669. Óleo sobre lienzo. Kenwood House, Londres. |
Aquí el óleo puede hacerse visible.
La pintura ya no necesita desaparecer para producir una imagen convincente.
Puede tener relieve, espesor y huella.
Un punto de luz puede estar literalmente construido con pintura.
Esto es importante porque abre una posibilidad que será cada vez más explorada:
la superficie de la pintura también puede ser parte de la obra.
Del detalle a la pincelada
Durante siglos, los artistas habían desarrollado distintas maneras de ocultar o integrar la huella de la aplicación de la pintura.
Pero el óleo también permitía algo diferente: dejar visible el procedimiento.
La pincelada podía ser rápida o lenta, fina o gruesa, suave o marcada.
Y eso significaba que dos artistas podían utilizar exactamente el mismo material y producir superficies completamente diferentes.
Esta posibilidad será fundamental para la pintura de los siglos XIX y XX.
Constable: pintar con materia
En el siglo XIX, John Constable llevó la pintura del paisaje hacia una aplicación cada vez más libre y visible.
| John Constable, The Hay Wain, 1821. Óleo sobre lienzo. National Gallery, Londres. |
Constable utilizó pequeñas manchas y pinceladas para construir efectos de luz y atmósfera.
Pero lo importante para esta entrada es otra cosa:
la pincelada ya no tiene que desaparecer.
Puede formar parte de la manera en que la pintura comunica movimiento, clima y superficie.
El óleo ofrece así una libertad cada vez mayor para decidir cómo debe quedar visible la materia pictórica.
Monet: la pincelada se independiza
Los impresionistas llevaron todavía más lejos esta posibilidad.
| Claude Monet, La estación Saint-Lazare, 1877. Óleo sobre lienzo. Musée d'Orsay, París. |
La pintura puede construirse mediante pequeñas aplicaciones de color que no se funden completamente.
La pincelada deja de ser solamente el medio para llegar a la imagen.
La pincelada es parte de la imagen.
El óleo, gracias a su capacidad de permanecer trabajado durante un tiempo relativamente largo, permite aplicar, modificar y superponer colores con gran libertad.
Van Gogh: llevar el empaste al límite
Van Gogh llevó todavía más lejos la posibilidad de utilizar el óleo como materia.
| Vincent van Gogh, Olive Trees, 1889. Óleo sobre lienzo. Museum of Modern Art, Nueva York. |
Acá el óleo ya no intenta producir una superficie lisa.
La pintura se acumula.
La pincelada deja una huella.
El color adquiere espesor.
La superficie comienza a tener una presencia física.
El óleo ya no solamente representa algo: también muestra cómo fue pintado.
El siglo XX: ¿y si la pintura no representara nada?
A partir del siglo XX, algunos artistas llevaron esta posibilidad mucho más lejos.
Si el óleo podía ser color, materia, superficie y gesto, entonces no era necesario utilizarlo para representar un objeto reconocible.
La pintura podía convertirse en su propio tema.
En el expresionismo abstracto, por ejemplo, el modo de aplicar la pintura adquirió una importancia central.
Pero incluso aquí conviene no pensar que se trata simplemente de “pintar sin representar”.
Lo importante para la historia del óleo es que las propiedades físicas del material pasan a formar parte de la construcción de la obra.
Gerhard Richter: pintar también puede ser borrar
Y acá la historia del óleo vuelve a cambiar.
Gerhard Richter utiliza pintura al óleo para producir imágenes que parecen fotográficas, pero también para deshacerlas.
| Gerhard Richter, Abstract Painting 780-1 |
Richter utiliza herramientas como una escobilla o rasqueta para arrastrar la pintura sobre la superficie.
El gesto no agrega necesariamente información.
Puede quitarla.
Puede borrar los contornos.
Puede hacer que una imagen reconocible se vuelva incierta.
En sus pinturas basadas en fotografías, Richter ha utilizado el arrastre de pintura para suavizar y desdibujar los bordes de las imágenes.
La técnica tradicional del óleo aparece así utilizada de una manera completamente contemporánea.
Ya no se trata de dominar la pintura para representar mejor.
También se puede dominar la pintura para deshacer la representación.
El óleo no desapareció: se volvió más abierto
La historia del óleo podría parecer una sucesión de estilos:
Van Eyck, Tiziano, Rembrandt, Constable, Monet, Van Gogh, Richter.
Pero vista desde la técnica, aparece otra historia.
Primero se descubren las posibilidades de las capas y las transparencias.
Después, la flexibilidad del material permite desarrollar diferentes formas de construir el color.
Más tarde, la pintura puede adquirir espesor y textura.
La pincelada puede quedar visible.
El empaste puede convertirse en protagonista.
Y finalmente el óleo puede utilizarse para arrastrar, borrar, fragmentar, cubrir o deshacer una imagen.
La técnica no desaparece cuando cambia el arte.
Se vuelve cada vez más flexible.
Una misma técnica, muchas maneras de pintar
Podemos mirar este recorrido como una transformación de la materia:
La misma técnica puede producir resultados completamente diferentes.
El óleo como lenguaje
El óleo no tiene una única apariencia.
Puede ser:
Por eso, la historia del óleo no es una historia de perfeccionamiento en la que cada artista supera al anterior.
Es una historia de expansión de posibilidades.
Cada época descubre nuevas maneras de utilizar el mismo material.
Y cuando parece que ya sabemos qué puede hacer el óleo, otro artista encuentra una manera diferente de usarlo.
Fuentes
- The Metropolitan Museum of Art — Painting in Oil in the Low Countries and Its Spread to Southern Europe.
- The Metropolitan Museum of Art — Jan van Eyck.
- The Metropolitan Museum of Art — The Crucifixion; The Last Judgment.
- Museum of Modern Art — Gerhard Richter, September.
- Museum of Modern Art — Gerhard Richter y el uso de la rasqueta para alterar la superficie pictórica.
Para explorar
- La composición en el arte — para profundizar en la organización de los elementos dentro de la obra.
- El movimiento en el arte — relacionado con la capacidad del ritmo para generar sensación de dinamismo.
- La línea en el arte — especialmente relacionado con el ritmo lineal.
- La pincelada en el arte — para profundizar en el ritmo producido por el gesto pictórico.
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