“El grito” es una de las imágenes más reconocibles del arte moderno. En ella, Munch no representa una escena externa, sino una experiencia emocional intensa.
Contexto
La obra surge en un momento de crisis personal del artista, vinculado a la ansiedad y la angustia. Forma parte de una serie donde Munch explora emociones extremas.
¿Qué vemos?
Una figura en un puente, con el rostro deformado, rodeada de un paisaje ondulante y colores intensos.
Interpretación
La figura no grita: escucha un grito.
Es la representación de una angustia que invade todo el entorno.
El paisaje no es neutro:
- vibra
- se distorsiona
- acompaña la emoción
Claves para mirarla
- observar las líneas onduladas
- notar cómo el color expresa emoción
- ver la relación entre figura y fondo
Conclusiones
Esta es la versión más famosa de las cuatro que pintó Munch. En el cuadro, en primer plano, una figura andrógina representa a un hombre (todos los hombres) en un momento de honda angustia e intensa desesperación. Se encuentra en un puente o un camino en el que, atrás, se ven dos figuras. El resto: el cielo enrojecido (Munch escribió que, en una ocasión, había quedado paralizado al ver cómo el cielo se ponía completamente rojo), y, quizás, el mar. Los colores son múltiples y forman una imagen de gran impresión visual. Se ha discutido si la figura grita o no. Sus manos tapan los oídos, ¿escucha un grito que no soporta oír? (Algunas opiniones, fundadas en el conocimiento del sitio donde se desarrolla la escena, sostienen que era habitual escuchar los gritos de animales sacrificados en un matadero cercano y, posiblemente, de un manicomio que estaba en los alrededores). El cuadro trasciende las opiniones eruditas y deja al espectador con su propia interpretación. ¿Es posible que Munch haya sido capaz de pintar un sonido? ¿O, al menos, logró que el espectador "imagine" ese grito? ¿El espectador se identifica con el personaje que grita porque ese grito está en el alma de todos los hombres? Por alguna razón, el cuadro se convirtió en un icono cultural.
