Roberto Lewis: la pintura oficial y los paisajes de Panamá

Roberto Lewis García de Paredes (1874-1949) ocupa un lugar fundamental en la historia de la pintura panameña. Su producción abarca retratos, paisajes y grandes composiciones alegóricas realizadas para edificios públicos. Estas distintas vertientes permiten comprender tanto su formación académica europea como su participación en la construcción de una tradición artística vinculada a la identidad nacional.

Formado en París, Lewis trabajó con los recursos del dibujo académico, la composición y el estudio de la figura humana. Sin embargo, su obra no se limita a las pinturas monumentales que decoran instituciones panameñas. En sus paisajes y retratos aparecen otros intereses: la observación de la naturaleza, la representación de personas de su entorno y la búsqueda de efectos expresivos mediante la luz y el color.

El recorrido por algunas de sus obras permite reconocer esa diversidad y examinar cómo el artista adaptó sus recursos pictóricos a temas y formatos diferentes.

Roberto Lewis, El nacimiento de la República, pintura alegórica del plafón del Teatro Nacional de Panamá.
Roberto Lewis, El nacimiento de la República, 1905-1908. La composición circular reúne figuras alegóricas en torno al centro del plafón. Los contrastes entre los azules, los verdes y las zonas cálidas organizan una escena concebida para ser contemplada desde abajo. La pintura forma parte del programa decorativo del Teatro Nacional y representa una de las intervenciones monumentales más importantes de Lewis. La reproducción corresponde al plafón en su emplazamiento original.

El paisaje: la costa y la vida cotidiana

El paisaje ocupa un lugar significativo en la producción de Lewis. En estas obras, la naturaleza no funciona únicamente como fondo de una escena: las formas del terreno, la vegetación, el agua y los cambios de luz participan en la organización de la composición. La costa de Taboga ofrece un escenario especialmente interesante para observar cómo el artista vinculó el entorno con las actividades humanas.

Roberto Lewis, Pescador en Taboga, óleo de 1936 con un pescador entre rocas y embarcaciones en la costa panameña.
Roberto Lewis, Pescador en Taboga, 1936. Las rocas del primer plano conducen la mirada hacia el pescador y las embarcaciones. Al fondo, las construcciones y el muelle sitúan la escena en un espacio costero habitado. La pincelada suelta y la gama de ocres, amarillos y marrones dan unidad a los elementos de la composición. La vida cotidiana y el paisaje aparecen aquí estrechamente relacionados.

Los paisajes de Lewis también permiten observar su interés por los ambientes europeos. La comparación entre estas escenas y las vinculadas a Panamá abre preguntas sobre la manera en que el artista abordó diferentes entornos naturales y resolvió sus contrastes de color y luz.

Paisaje atribuido a Roberto Lewis, árboles y vegetación junto a un curso de agua, con reflejos verdes y amarillos.
Roberto Lewis, Paisaje bretón. Los árboles se inclinan sobre el agua y sus reflejos prolongan las formas de la vegetación en la superficie. La paleta de verdes, amarillos y ocres produce una atmósfera difusa, mientras la pincelada visible evita definir los contornos con rigidez. 

Otra obra de paisaje conservada en la colección de la Embajada de Panamá en Estados Unidos permite ampliar este recorrido. Su catalogación institucional ofrece un punto de partida para estudiar la representación de la vegetación y la costa en la pintura de Lewis.

Roberto Lewis, Paisaje, árboles, rocas y costa en una pintura de la colección de la Embajada de Panamá en Estados Unidos.
Roberto Lewis, Paisaje, sin fecha. Los árboles, las rocas y la costa distribuyen la composición en distintos planos. La vegetación ocupa buena parte de la escena y establece un contraste con las zonas más claras del terreno. 

Los tamarindos de Taboga

Los árboles de Taboga constituyen un motivo especialmente asociado a Lewis. Su interés por este paisaje se relaciona con la observación directa de la naturaleza y con la posibilidad de trabajar los cambios de luz sobre los troncos, las ramas y el suelo. El motivo no se reduce a la representación botánica: la escala de los árboles y la presencia humana pueden transformar el paisaje en una escena de carácter cotidiano.

Roberto Lewis, Paisaje, árboles, rocas y costa en una pintura de la colección de la Embajada de Panamá en Estados Unidos.
Roberto Lewis, Tamarindos, 1942. Las copas amplias dominan la escena y filtran la luz sobre el terreno. Las figuras humanas, de menor escala, permiten percibir la dimensión de los árboles y relacionan el paisaje con la vida cotidiana. El catálogo del Banco Interamericano de Desarrollo registra esta obra como óleo sobre tela, de 76,2 × 122 cm. 

El retrato: la presencia de una persona

El retrato fue otra vertiente importante de la producción de Lewis. Este género exige resolver la semejanza física, pero también la postura, la expresión y la relación entre la figura y el fondo. La iluminación puede concentrar la atención en el rostro, mientras la indumentaria y los elementos del entorno contribuyen a definir la presencia del retratado.

Roberto Lewis, Retrato de Marie Renault, perfil femenino con cabello dorado recogido y vestido oscuro.
Roberto Lewis, Retrato de Marie Renault. El perfil de la modelo concentra la atención en las facciones y en el tratamiento de la luz sobre el rostro. Los tonos dorados del cabello contrastan con el fondo oscuro y la vestimenta, mientras la pincelada visible aporta textura a la superficie.
Roberto Lewis, retrato de Samuel Lewis García de Paredes, hombre de cabello claro, anteojos y traje oscuro.
Roberto Lewis, Retrato de Samuel Lewis García de Paredes. La iluminación dirige la mirada hacia el rostro y los anteojos, mientras el traje oscuro se integra con el fondo. El tratamiento más definido de las facciones contrasta con las transiciones de color del entorno.

Los dos retratos permiten comparar soluciones distintas dentro de un mismo género. En el primero, el perfil y los tonos del cabello adquieren protagonismo; en el segundo, la mirada frontal y la indumentaria formal refuerzan la presencia individual. En ambos casos, la luz y el fondo cumplen una función esencial en la organización de la imagen.

Las alegorías del Teatro Nacional

La pintura monumental de Lewis está estrechamente vinculada a los encargos públicos de las primeras décadas de la República de Panamá. En el Teatro Nacional, el artista desarrolló un programa decorativo que combina referencias alegóricas, figuras humanas y una concepción de la pintura adaptada a la arquitectura. El plafón central y las pinturas del foyer forman parte de ese conjunto, pero cada composición presenta una organización visual propia.

Además del plafón de El nacimiento de la República, el foyer alberga las alegorías conocidas como La Aurora, El Día y La Noche. Sus contrastes de iluminación y color permiten comparar cómo Lewis construyó distintas atmósferas dentro de un mismo programa decorativo.

Roberto Lewis, La Aurora, pintura alegórica del foyer del Teatro Nacional de Panamá, figura femenina entre flores.
Roberto Lewis, La Aurora. La figura femenina se despliega en una diagonal que atraviesa la composición, mientras las flores y los tonos suaves del fondo refuerzan la sensación de movimiento y luminosidad. El cuerpo y los elementos vegetales establecen un recorrido visual que diferencia esta escena de las otras alegorías del foyer. La reproducción corresponde a la pintura instalada en el Teatro Nacional.
Roberto Lewis, El Día, pintura alegórica del foyer del Teatro Nacional de Panamá, con figuras femeninas y flores.
Roberto Lewis, El Día. La figura en movimiento y el cesto de flores organizan una escena de carácter alegórico. El fondo claro abre el espacio y contrasta con los tonos cálidos de la figura principal. El gesto y la dirección del cuerpo aportan dinamismo a la composición. La pintura forma parte del conjunto decorativo del foyer del Teatro Nacional.


Roberto Lewis, La Noche, pintura alegórica del foyer del Teatro Nacional de Panamá, figura femenina sobre un fondo azul verdoso.
Roberto Lewis, La Noche. La figura clara destaca sobre el fondo azul verdoso, cuya tonalidad crea una atmósfera distinta de la luminosidad de La Aurora y El Día. El contraste cromático y la disposición de la figura organizan la escena y contribuyen a diferenciar las tres alegorías. La reproducción corresponde a la pintura instalada en el foyer del Teatro Nacional.

Una trayectoria entre el retrato, el paisaje y la alegoría

La obra de Roberto Lewis no puede reducirse a su participación en la decoración de edificios públicos. Los paisajes y los retratos muestran otros aspectos de su práctica pictórica: la atención al entorno, el estudio de la figura y la exploración de los contrastes entre luz, color y fondo. Las composiciones monumentales, por su parte, revelan su capacidad para organizar escenas complejas en relación con la arquitectura.

La comparación entre estos géneros permite comprender la amplitud de sus intereses y su importancia en la historia del arte panameño. Lewis trabajó tanto con la observación de escenas y personas como con programas alegóricos de gran escala. Esa diversidad es una de las claves para acercarse a su producción sin limitarla a una biografía ni a un único conjunto de pinturas.

Para explorar

Fuentes consultadas