Raúl Soldi: entre el teatro, el circo y la intimidad
Raúl Soldi (Buenos Aires, 1905–1994) construyó una pintura reconocible por la suavidad del color, las figuras estilizadas y una atmósfera en la que la realidad parece transformarse en escena. Su obra atraviesa el retrato, el paisaje, el circo, el teatro, la música, la pintura religiosa y el muralismo, pero en todos esos territorios aparece una misma búsqueda: convertir la figura y el espacio en una experiencia poética.
| Raúl Soldi, La hamaca, ca. 1932. Óleo sobre tela, 80 × 107 cm. Museo Nacional de Bellas Artes. |
Su relación con el teatro comenzó mucho antes de convertirse en escenógrafo. Nació en una familia vinculada con la música y pasó su infancia cerca del Teatro Politeama. Su padre era músico y actuaba en compañías líricas, y Soldi recordaría que desde muy pequeño lo acompañaba a los ensayos. Años después resumiría aquella experiencia con una frase que ayuda a comprender buena parte de su obra: «Me hice pintor porque no pude ser cantante».
La figura como escenario
En La hamaca, una mujer recostada ocupa diagonalmente el espacio mientras los elementos del paisaje parecen perder su estabilidad cotidiana. El Museo Nacional de Bellas Artes relaciona esta obra con la etapa italiana de Soldi y con la renovación figurativa de los artistas llamados chiaristi, interesados en la sutileza del color y en una pintura de tonalidades claras.
La composición tiene algo teatral incluso cuando no representa un escenario. La figura parece suspendida dentro de un espacio indefinido, rodeada por líneas curvas y arabescos. El propio museo señala además su relación con otras obras de los años treinta, entre ellas El baño en el lago.
La pintura permite reconocer uno de los rasgos fundamentales de Soldi: no necesita representar una escena extraordinaria para convertirla en una imagen cargada de misterio.
Las figuras femeninas
| Raúl Soldi, Niña vestida de rosa, 1943. Témpera sobre madera terciada, 56 × 40,5 cm. Museo Nacional de Bellas Artes. |
Las figuras femeninas ocupan un lugar central en la producción de Soldi. No se trata únicamente de retratos: muchas de sus mujeres y adolescentes aparecen inmersas en una atmósfera silenciosa, con gestos contenidos y una presencia que parece pertenecer tanto al mundo cotidiano como al de la representación teatral.
Niña vestida de rosa, conservada por el Museo Nacional de Bellas Artes, pertenece a una etapa posterior a aquellas primeras series italianas y permite observar la continuidad de esa sensibilidad hacia la figura.
El color tiene aquí una función estructural. Más que limitarse a describir la vestimenta o el espacio, construye el clima emocional de la escena.
| Raúl Soldi, Jugadora de naipes. Acuarela sobre papel, 34,5 × 23 cm. Museo Nacional de Bellas Artes. |
En Jugadora de naipes, la figura vuelve a aparecer como centro de una escena íntima. El MNBA la registra como una obra figurativa y simbólica perteneciente al Legado Jorge Larco.
Esta obra reemplaza a la antigua imagen de «Jugadoras de cartas» que figuraba en la entrada anterior. La identificación de aquella imagen no podía sostenerse con suficiente documentación, por lo que para esta nueva versión resulta preferible utilizar una obra catalogada directamente por el Museo Nacional de Bellas Artes.
El baño, el paisaje y la intimidad
| Raúl Soldi, El baño en el lago, 1932. Óleo sobre tela, 110 × 75 cm. Fundación Soldi, Glew. |
La escena vuelve a alejarse del realismo descriptivo. El paisaje no funciona solamente como fondo: participa de la construcción de una atmósfera en la que el cuerpo, el agua y la vegetación forman un conjunto casi irreal.
Esta relación entre figura y paisaje es fundamental para comprender por qué la pintura de Soldi resulta difícil de encerrar en una categoría única. Aunque fue un artista figurativo, su interés no estaba puesto solamente en reproducir aquello que veía, sino en transformar la realidad mediante el color y la composición.
El teatro entra en la pintura
| Soldi, Arlequín cantando, 1936. Óleo sobre lienzo, 118 × 91 cm. Museo Provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo de Rodríguez, inventario 1183. |
Arlequín cantando es una muestra clara de esa relación. El personaje no aparece solamente como un actor representado: pertenece a un universo visual en el que la música, el disfraz, el gesto y el color se convierten en materia pictórica.
Imagen: Caballo de circo — Fundación Konex
| Raúl Soldi, Caballo de circo, 1962. Óleo, 56 × 47 cm. |
En Caballo de circo, el universo circense aparece reducido a sus elementos esenciales. La Fundación Konex destaca el tratamiento lírico de las figuras y la búsqueda del volumen a través del color, en lugar del claroscuro tradicional.
El caballo y el muchacho aparecen dentro de una atmósfera de ligereza y melancolía. Es una característica recurrente de Soldi: incluso cuando representa el espectáculo, su pintura conserva una cierta distancia silenciosa.
La pantalla y el mundo del espectáculo
| Raúl Soldi, La pantalla, 1947. Óleo sobre tela, 80 × 70 cm. Museo Castagnino, Rosario. |
La pantalla pertenece a la colección histórica del Museo Castagnino. Fue realizada en 1947, ingresó ese mismo año y obtuvo el Premio Adquisición del XXVI Salón de Rosario.
La obra también permite comprender el vínculo entre la pintura y la experiencia escenográfica de Soldi. El artista trabajó durante años en cine y teatro, y esa experiencia dejó huellas visibles en su manera de organizar las figuras y construir ambientes.
La escena parece detenida en el instante previo o posterior a una representación. La figura femenina, el espacio y el gesto adquieren una cualidad de escenario, incluso cuando no vemos directamente la acción teatral.
De la pintura al mural
La obra de Soldi no terminó en el cuadro de caballete. Una de las dimensiones más importantes de su trayectoria fue el muralismo.
El propio artista expresó una preferencia por las obras destinadas a espacios públicos: las cúpulas, las capillas y los grandes muros le permitían que su pintura fuera vista por muchas personas y no quedara confinada al espacio privado.
La cúpula del Teatro Colón
| Raúl Soldi, Alegoría a la música, al canto y al baile, 1966. Cúpula del Teatro Colón, Buenos Aires. |
La cúpula del Teatro Colón es probablemente la obra que mejor resume la relación de Soldi con la música y el espectáculo. La pintura fue inaugurada el 25 de mayo de 1966 y comprende 51 personajes distribuidos alrededor de la gran araña central, sobre una superficie de 318 metros cuadrados.
Soldi preparó durante un año los bocetos y la maqueta antes de realizar la obra definitiva. Después trabajó durante meses sobre los andamios instalados en la sala principal del teatro.
En la composición aparecen músicos, bailarines y actores. El teatro que había formado parte de la vida de Soldi desde la infancia terminó convirtiéndose en el tema mismo de una de sus obras monumentales.
Santa Ana de Glew
La relación de Soldi con Glew comenzó a mediados del siglo XX y se convirtió en uno de los proyectos más prolongados de su trayectoria. Durante 23 veranos, el artista trabajó en los murales de la capilla Santa Ana. El conjunto comprende 13 murales que narran episodios de la vida de Santa Ana.Frescos realizados por Raúl Soldi en la Capilla Santa Ana de Glew.
La técnica predominante fue el fresco, aplicado sobre el muro húmedo mediante una mezcla de color y caseína. La excepción fue Los trabajos domésticos de Santa Ana, realizado al seco.
Glew representa una dimensión diferente de Soldi. Aquí el artista abandona la intimidad del cuadro pequeño para integrar pintura, arquitectura, narración religiosa y vida comunitaria.
En 1979, Soldi y su esposa Estela constituyeron la Fundación Santa Ana de Glew, a la que el artista donó parte importante de su obra. La institución es actualmente la Fundación Soldi y conserva la colección privada del pintor.
La Galería Santa Fe
| Raúl Soldi, mural de la cúpula de la Galería Santa Fe, 1953. |
En 1953 Soldi decoró la cúpula de la Galería Santa Fe con una composición espiralada formada por 63 figuras distribuidas en 14 escenas. Cada escena aludía a los distintos negocios y actividades del centro comercial.
La obra demuestra hasta qué punto el artista podía transformar un espacio arquitectónico cotidiano en un escenario pictórico.
En el mismo complejo existía además otro mural de Soldi, Los amantes, realizado hacia 1950. El Gobierno de la Ciudad documenta que había sido ocultado durante años por carteles publicitarios y que volvió a quedar visible en 1988.
Una pintura que nunca dejó de ser escénica
La trayectoria de Soldi puede recorrerse desde las figuras femeninas de los años treinta hasta los grandes murales de las décadas posteriores sin encontrar una ruptura absoluta. Hay una continuidad en la manera de construir las imágenes: el color ocupa un lugar central, las figuras tienden a estilizarse y los espacios adquieren una cualidad escénica.
La Secretaría de Cultura de la Nación describe su pintura como una búsqueda centrada en el color, la introspección, la cotidianeidad y las figuras estilizadas, mientras que el Museo Nacional de Bellas Artes señala la importancia de la relación entre línea y color en la construcción de su lenguaje lírico.
Por eso el teatro, el circo y la intimidad no son tres temas aislados. Son distintas formas de una misma sensibilidad.
Soldi podía pintar una muchacha en una hamaca, un arlequín, un caballo de circo, una actriz o una multitud de figuras en la cúpula del Teatro Colón sin abandonar ese mundo de colores suaves, gestos contenidos y personajes suspendidos entre la realidad y la representación.
Quizá allí se encuentre una de las claves de su pintura: Soldi convirtió la vida cotidiana en escena y la escena en una forma de intimidad.
Para explorar
Fuentes consultadas
Museo Nacional de Bellas Artes — colección digital de Raúl Soldi.
Teatro Colón — documentación sobre Alegoría a la música, al canto y al baile.
Secretaría de Cultura de la Nación — Soldi, maestro de la pintura y el muralismo.
Cultura Argentina — Raúl Soldi, maestro de la pintura argentina.
Fundación Soldi — catálogo y documentación de murales y obra.
Fundación Konex — Caballo de circo.
Museo Castagnino+macro — colección histórica, La pantalla.
Museo Provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo de Rodríguez — documentación de Arlequín cantando.
Museo Benito Quinquela Martín — colección de obras de Raúl Soldi.
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires — catálogo de murales de la Galería Santa Fe.