OFELIA de John Everett Millais: naturaleza, muerte y simbolismo prerrafaelita

 
John Everett Millais, Ofelia, joven flotando en el agua entre flores y vegetación.

Título: Ofelia
Artista: John Everett Millais
Fecha: 1851–1852
Técnica: óleo sobre lienzo
Medidas: 76,2 × 111,8 cm
Ubicación: Tate Britain, Londres

N.º de inventario: N01506
Ofelia (1851–1852) es una de las pinturas más célebres de John Everett Millais y una de las imágenes fundamentales del prerrafaelismo inglés. Inspirada en Hamlet de William Shakespeare, representa a Ofelia poco antes de morir ahogada, flotando entre las aguas y la vegetación de un paisaje que Millais observó directamente en la naturaleza.

La obra reúne algunos de los principios esenciales de los prerrafaelitas: una extraordinaria atención al detalle, el estudio minucioso de la naturaleza, colores luminosos y una representación alejada de las convenciones académicas de la pintura victoriana. Pero su fuerza no reside solamente en la precisión con que está pintada. Millais convierte la muerte de Ofelia en una escena de extraordinaria belleza y ambigüedad, donde naturaleza, poesía y simbolismo se encuentran.

Análisis de obra

La composición muestra a Ofelia recostada sobre el agua, con los brazos abiertos y las manos vueltas hacia arriba. Su cuerpo parece entregarse lentamente a la corriente mientras su vestido se extiende alrededor de ella. No hay dramatismo evidente ni una representación violenta de la muerte. Por el contrario, la figura parece suspendida en un instante silencioso entre la vida y la muerte.

El rostro, sereno y pálido, contrasta con la abundancia de verdes, flores y reflejos que la rodean. El paisaje ocupa gran parte de la superficie pictórica y tiene una importancia equivalente a la figura humana. Millais no utiliza la naturaleza como simple escenario: la convierte en protagonista de la escena.

La precisión de las plantas, las ramas, el agua y las flores responde al interés prerrafaelita por observar directamente el mundo natural. Cada elemento parece haber sido estudiado individualmente, creando una imagen de enorme riqueza visual.

Shakespeare y la muerte de Ofelia

Millais toma como punto de partida el acto IV de Hamlet. Después de la muerte de su padre, Polonio, Ofelia pierde la razón. Finalmente cae al agua y muere ahogada.

Shakespeare no representa directamente su muerte. Es la reina Gertrudis quien relata el episodio, describiendo cómo Ofelia cae desde un árbol al arroyo mientras las ramas sostienen durante un tiempo sus vestidos. Esta particularidad permitió a Millais transformar un relato literario en una imagen detenida y contemplativa.

La pintura, por lo tanto, no muestra el momento exacto de la caída. Presenta a Ofelia ya en el agua, en un instante que parece prolongar indefinidamente su destino.

El paisaje como protagonista

Para pintar el fondo, Millais trabajó al aire libre junto al río Hogsmill, cerca de Ewell, en Surrey. Permaneció allí durante meses, observando y reproduciendo con gran exactitud la vegetación del lugar.

Este procedimiento era poco habitual para la pintura académica de la época y refleja una de las características más importantes del prerrafaelismo: la búsqueda de una relación directa con la naturaleza.

Millais comenzó por el paisaje y posteriormente pintó la figura de Ofelia en su estudio de Londres. El contraste entre ambas partes de la pintura resulta significativo: mientras el paisaje fue observado directamente al aire libre, la figura fue construida posteriormente a partir de una modelo.

La vegetación aparece representada con una precisión casi botánica. Ramas, hojas, flores y hierbas ocupan todo el espacio disponible, eliminando prácticamente cualquier fondo convencional.

Las flores y su simbolismo

Las flores desempeñan un papel fundamental. No fueron colocadas únicamente para enriquecer la composición: muchas tienen relación con el texto de Shakespeare o con significados simbólicos asociados a Ofelia.

Las rosas aparecen vinculadas con el amor, la juventud y la belleza. Las violetas, mencionadas en Hamlet, pueden asociarse con la fidelidad, la castidad y también con la muerte temprana. Las margaritas evocan la inocencia, mientras que las ortigas aluden al dolor.

También aparecen pensamientos, nomeolvides y otras especies que contribuyen a construir una especie de lenguaje vegetal alrededor de la figura.

Uno de los aspectos más llamativos es que Millais reúne plantas que no necesariamente florecen al mismo tiempo. La escena pertenece así a una naturaleza idealizada a partir de la observación real: cada planta fue estudiada con atención, pero todas conviven dentro de una única composición poética.

Elizabeth Siddal, modelo de Ofelia

La figura fue realizada con Elizabeth Siddal, una de las modelos más importantes vinculadas al círculo prerrafaelita. Millais la hizo posar en una bañera para reproducir la posición de Ofelia dentro del agua.

El vestido antiguo que lleva la figura también tuvo un papel importante. Millais adquirió una prenda decorada con bordados de plata y la utilizó para conseguir el efecto de un vestido que se abre y flota alrededor del cuerpo.

Durante las sesiones, el agua era calentada mediante lámparas colocadas debajo de la bañera. En una ocasión las lámparas se apagaron sin que Millais lo advirtiera y Siddal permaneció en el agua fría durante un tiempo considerable. Posteriormente enfermó y Millais pagó sus gastos médicos.

La elección de Siddal contribuye además a la dimensión melancólica de la obra. Su rostro sereno, la posición del cuerpo y la blancura de la piel convierten a Ofelia en una figura casi irreal, suspendida entre la belleza y la muerte.

El prerrafaelismo y la pintura de la naturaleza

Ofelia resume muchos de los principios del movimiento prerrafaelita, surgido en Inglaterra a mediados del siglo XIX. Millais, Dante Gabriel Rossetti y William Holman Hunt rechazaban parte de las convenciones de la pintura académica y buscaban una representación más directa y detallada del mundo.

La naturaleza adquiere aquí una presencia extraordinaria. Las hojas no son manchas decorativas, las flores no son simples accesorios y el agua no funciona únicamente como superficie sobre la que descansa la figura. Todo participa de la construcción del significado.

Al mismo tiempo, la pintura combina realismo y simbolismo. La minuciosidad con que se representan las plantas contrasta con la cualidad casi fantástica de la escena. Ofelia pertenece a un paisaje reconocible, pero parece existir fuera del tiempo.

Una muerte convertida en belleza

Uno de los grandes logros de Millais consiste en evitar una representación convencional de la tragedia. No hay desesperación visible. Ofelia no grita ni lucha contra el agua. Su muerte aparece como un proceso silencioso.

Esta elección ha contribuido enormemente a la permanencia de la imagen. La pintura puede contemplarse como una ilustración de Hamlet, pero también como una meditación sobre la fragilidad, la pérdida y la relación entre vida y naturaleza.

El agua, las flores y el cuerpo forman una unidad visual. La figura humana no domina el paisaje: parece quedar absorbida por él.

Historia y recepción

Millais comenzó la obra en 1851 y la terminó en 1852. Fue presentada en la Royal Academy y recibió inicialmente críticas diversas, aunque la atención que despertó contribuyó a consolidar la reputación del artista.

Con el tiempo, Ofelia se convirtió en una de las obras más reconocibles del arte victoriano y del prerrafaelismo. Actualmente forma parte de la colección de Tate Britain, donde continúa siendo una de las pinturas más populares del museo.

Su influencia puede rastrearse en numerosas representaciones posteriores de Ofelia, especialmente en la pintura, la fotografía y el cine. La imagen creada por Millais terminó separándose parcialmente de su origen literario para convertirse en un icono visual propio.

Una imagen que permanece

La fuerza de Ofelia está en esa combinación aparentemente contradictoria entre muerte y belleza, realismo y poesía, naturaleza y tragedia. Millais transforma un episodio narrado por Shakespeare en una imagen inmóvil, silenciosa y profundamente sugestiva.

Más de un siglo y medio después, la figura de Ofelia continúa siendo reconocible incluso fuera del contexto de Hamlet. El agua, las flores y el rostro de Elizabeth Siddal construyen una de las imágenes más perdurables del prerrafaelismo y demuestran cómo una obra literaria puede convertirse, a través de la pintura, en un nuevo símbolo visual.

PARA EXPLORAR

Fuentes

  • Tate, LondresOphelia, John Everett Millais, 1851–1852. Óleo sobre lienzo, 76,2 × 111,8 cm, inv. N01506. Fuente principal para los datos de la obra y su contexto. Tate – Ophelia
  • Smarthistory — análisis de Ophelia y del contexto prerrafaelita.
  • Folger Shakespeare Library — estudios sobre Ofelia y su representación en el arte inglés del siglo XIX.
  • Treccani — análisis del simbolismo de las flores y de la relación entre naturaleza y pintura en la obra.
  • Google Arts & Culture / Tate — ficha y reproducción digital de la obra.