SLIMAN MANSOUR: obras, estilo y símbolos del arte palestino


Sliman Mansour, El camello portador de dificultades III
Sliman Mansour, El camello portador de dificultades III (Jamal Al Mahamel III), 2005. Acrílico sobre tela, 152 × 98,5 cm. Dalloul Art Foundation, Beirut.

Sliman Mansour fue uno de los principales representantes del arte palestino contemporáneo y una figura fundamental en la construcción de una iconografía visual vinculada con la tierra, la memoria y la identidad palestinas. Durante más de cinco décadas desarrolló una obra en la que los olivos, los naranjos, las mujeres con vestidos tradicionales bordados, los campesinos, las aldeas y Jerusalén se transformaron en símbolos de pertenencia, memoria y permanencia.

Nacido en Birzeit en 1947, Mansour murió en Jerusalén el 24 de agosto de 2026, a los 79 años. Su trayectoria abarcó la pintura, el dibujo, la escultura, la escritura y la enseñanza, y estuvo estrechamente relacionada con el desarrollo de las artes visuales palestinas contemporáneas.

Una vida marcada por la tierra y la memoria

Sliman Mansour nació el 27 de julio de 1947 en Birzeit, en Cisjordania. Creció rodeado de olivares y de los paisajes rurales palestinos, una experiencia que tendría una importancia decisiva en su obra posterior. Durante su infancia desarrolló su interés por el dibujo y la pintura y, después de la guerra de 1967, estudió durante tres años en la Bezalel Academy of Arts and Design de Jerusalén.

Después de abandonar sus estudios comenzó a trabajar profesionalmente y entró en contacto con otros artistas palestinos. En 1973 participó en la fundación de la Liga de Artistas Palestinos, organización que posteriormente dirigió entre 1986 y 1990. También participó en la creación del Centro de Arte Al-Wasiti en Jerusalén en 1994 y fue uno de los miembros fundadores de la Academia Internacional de Arte de Palestina.

La relación entre arte e identidad se volvió especialmente intensa durante los años de ocupación y censura. Mansour contó que algunas de sus exposiciones fueron clausuradas y que sus obras fueron confiscadas. Durante la Primera Intifada, esa situación desembocó en una búsqueda de materiales y procedimientos que permitieran a los artistas palestinos trabajar al margen de los materiales importados.

Pintar Palestina

La obra de Mansour se reconoce por una iconografía muy precisa. El olivo, el naranjo, el bordado palestino, la mujer campesina, las terrazas de piedra, las aldeas y Jerusalén aparecen una y otra vez.

Estos elementos no funcionan solamente como motivos de la pintura tradicional. En el lenguaje de Mansour adquieren una dimensión simbólica. El naranjo está relacionado con la memoria de las tierras y comunidades palestinas perdidas en la Nakba de 1948; el olivo expresa arraigo y continuidad; el bordado conserva una tradición cultural; y Jerusalén representa la patria, la memoria y el deseo de retorno.

La mujer ocupa un lugar central en este universo visual. Vestida con el tradicional thobe palestino, sus prendas bordadas se convierten en una superficie cargada de signos. La figura femenina puede representar a una mujer concreta, pero también a la madre, a la comunidad y a la propia tierra palestina.

El naranjo y la identidad

Mujer palestina rodeada de naranjas en una pintura de Sliman Mansour
Sliman Mansour, Retrato con naranjas (Portrait with Oranges), 2015. Óleo sobre tela.
En Retrato con naranjas, una mujer aparece rodeada por las ramas y frutos de un naranjo. La composición frontal concentra la atención en el rostro y en el vestido bordado, mientras que el fondo vegetal envuelve completamente la figura.

El naranjo adquiere así una doble función. Es parte del paisaje mediterráneo y, al mismo tiempo, un símbolo de memoria. Mansour ha explicado que sus árboles y paisajes están vinculados con la historia de Palestina y con las transformaciones sufridas por el territorio.

El olivo como símbolo de permanencia

Sliman Mansour, Mujer recogiendo aceitunas, mujer palestina entre las ramas de un olivo.
Sliman Mansour, Woman Picking Olives, 2018.
En Mujer recogiendo aceitunas, las ramas del árbol forman un marco natural alrededor de la figura. La mujer no aparece separada del paisaje: está integrada en él.

El olivo es uno de los motivos más persistentes de la pintura palestina contemporánea y ocupa un lugar fundamental en la obra de Mansour. El árbol representa raíces, trabajo, continuidad y vínculo con la tierra. La figura humana y el árbol forman así una misma imagen de pertenencia.

Perseverancia frente a la adversidad

Sliman Mansour, Perseverancia y esperanza, con tres figuras que miran una paloma blanca.
Sliman Mansour, Perseverance and Hope, 1976. Óleo sobre tela, 99,2 × 79,5 cm. Mathaf: Arab Museum of Modern Art, Doha.
Realizada en 1976, Perseverance and Hope pertenece a una etapa temprana y fundamental de la trayectoria de Mansour. Tres figuras aparecen inmovilizadas mientras dirigen la mirada hacia una paloma blanca.

La tensión entre los cuerpos sometidos y el ave introduce el contraste esencial de la obra: la violencia y la esperanza, la restricción y la posibilidad de libertad. El título no deja de ser significativo: la perseverancia no aparece como ausencia de sufrimiento, sino como la capacidad de continuar a pesar de él. La obra pertenece a la colección del Mathaf: Arab Museum of Modern Art.

El despertar de una comunidad

Escena colectiva de campesinos palestinos trabajando en un pueblo, Sliman Mansour
Sliman Mansour, The Village Awakens, 1987.

En El pueblo despierta, Mansour representa distintas actividades de la vida rural. Los personajes trabajan, construyen, cosechan y cuidan animales. No existe un protagonista individual: la comunidad es la verdadera protagonista.

La obra convierte el trabajo cotidiano en una imagen de continuidad. Frente a una historia marcada por el desplazamiento y la pérdida, el pueblo aparece activo y unido a su territorio. La pintura fue realizada en 1987 y se convirtió en una de las obras representativas de la iconografía rural de Mansour.

Jerusalén: una ciudad que se lleva consigo

Mujer palestina sosteniendo una representación de Jerusalén en una pintura de Sliman Mansour
Sliman Mansour, Woman Carrying Jerusalem, 1979. Óleo sobre tela, 44 × 115 cm.

En La mujer que lleva Jerusalén, una mujer vestida con indumentaria palestina sostiene entre sus brazos una representación de la ciudad. Jerusalén deja de ser simplemente un paisaje urbano para convertirse en algo que puede ser protegido, recordado y llevado consigo.

La imagen forma parte de una serie de obras de finales de la década de 1970 en las que Mansour relacionó la figura femenina con Jerusalén. La ciudad aparece como símbolo de pertenencia y como representación de la patria.

El camello portador de dificultades

La imagen del hombre que carga Jerusalén es probablemente el símbolo más conocido de la obra de Mansour. La primera versión de Jamal Al Mahamel fue realizada en 1973 y posteriormente el artista desarrolló nuevas versiones. La tercera, de 2005, pertenece a la colección de la Dalloul Art Foundation.

El anciano avanza inclinado bajo el peso de una ciudad representada dentro de una forma semejante a un ojo. Jerusalén no es solamente aquello que el personaje transporta: es también aquello que recuerda y contempla. El peso físico se convierte en una metáfora de la memoria, el exilio y la pertenencia.

La enorme difusión de esta imagen —reproducida en carteles y postales— contribuyó a convertirla en uno de los símbolos más reconocibles del arte palestino contemporáneo.

Memoria de los lugares

Hombre mayor frente a un paisaje de olivos en Memoria de lugares de Sliman Mansour
Sliman Mansour, Memory of Places, 2009. Óleo sobre tela, 138 × 120 cm.

En Memoria de lugares, un hombre mayor aparece delante de un extenso paisaje de olivos. Pero el paisaje no funciona simplemente como escenario: parece una imagen recordada.

El recurso resulta especialmente significativo porque el personaje está situado delante de una representación de los olivares. La obra establece así una relación entre el paisaje real, la imagen artística y la memoria. El olivar se convierte en un lugar que puede conservarse incluso cuando el territorio experimenta transformaciones.

La ausencia y la materia

Figura femenina parcialmente cubierta por barro en Presencia ausente II de Sliman Mansour
Sliman Mansour, Absent Presence II, 2019. Barro y acrílico sobre madera.

En Presencia ausente II, la propia materia participa del significado. Una parte de la figura aparece definida mediante pintura, mientras otra queda absorbida por una superficie de barro agrietado.

Esta combinación pertenece a una etapa particularmente significativa de la producción de Mansour. El barro introduce literalmente la tierra en la obra y sus grietas hacen visible la fragilidad de la superficie. La figura parece estar presente y ausente al mismo tiempo: queda una huella, pero también una parte de ella desaparece.

El convoy continúa

Tres figuras palestinas avanzan por una playa mientras una paloma vuela sobre ellas, Sliman Mansour
Sliman Mansour, And the Convoy Keeps Going, 2016. Óleo y acrílico sobre tela, 129,5 × 163,4 cm.

En Y el convoy sigue adelante, una mujer, una niña y un niño avanzan juntos mientras una paloma blanca aparece sobre ellos. El paisaje costero introduce una dimensión abierta y luminosa que contrasta con la tensión que transmiten los personajes.

El movimiento hacia adelante es fundamental. La obra no representa solamente una marcha: transforma el desplazamiento en una imagen de continuidad. La familia y las distintas generaciones sugieren que la memoria y la identidad se transmiten incluso en situaciones de pérdida o incertidumbre.

El mar perdido

Mujer palestina frente al mar con frutos en una pintura de Sliman Mansour
Sliman Mansour, Lost Sea, 2015.

En Mar perdido, el mar ocupa prácticamente todo el fondo. La figura femenina sostiene frutos mientras otra figura se aleja hacia el horizonte. El agua, aparentemente abierta e ilimitada, contrasta con la sensación de separación que atraviesa la escena.

El título introduce una idea de pérdida territorial y simbólica. El mar aparece al mismo tiempo como presencia y como distancia, como un espacio que está frente a los personajes pero que también parece fuera de su alcance. La obra pertenece a 2015 y forma parte del conjunto de pinturas de Mansour dedicadas al territorio, la memoria y el desplazamiento.

La última cena en clave palestina

Grupo de hombres reunidos alrededor de una mesa en La última cena de Sliman Mansour
Sliman Mansour, The Last Supper, 1994. Óleo sobre tela, 145 × 118 cm.

En La última cena, Mansour retoma uno de los temas más conocidos de la historia del arte occidental y lo traslada a un contexto palestino. La escena conserva la estructura de una reunión alrededor de una mesa, pero los personajes, el entorno y los objetos pertenecen a su universo visual.

La obra demuestra que la relación de Mansour con la tradición no consiste únicamente en conservar imágenes palestinas, sino también en reinterpretar referencias culturales más amplias desde una experiencia local. El resultado es una pintura donde tradición religiosa, identidad y memoria se encuentran.

La inmigrante: identidad fuera de lugar

Mujer palestina con vestido bordado sosteniendo naranjas en una ciudad moderna, Sliman Mansour
Sliman Mansour, The Immigrant, 2017. Óleo sobre tela, 113 × 130 cm.

En La inmigrante, Mansour coloca a una mujer palestina vestida con un traje tradicional bordado en medio de una gran ciudad moderna. La diferencia entre la figura y el entorno produce una sensación inmediata de desplazamiento.

La mujer lleva naranjas entre sus brazos, recuperando uno de los símbolos más frecuentes del artista. El vestido, los frutos y el cuerpo de la protagonista conservan una identidad visual propia mientras el espacio urbano representa un mundo diferente.

El propio Mansour explicó que las cuestiones del desplazamiento, Jerusalén, la confiscación de tierras y la identidad palestina continuaban siendo centrales en su trabajo.

Tierra, barro y nuevas técnicas

Durante la Primera Intifada, Mansour participó junto con Vera Tamari, Tayseer Barakat y Nabil Anani en el colectivo New Visions, creado en 1987. El grupo promovió el boicot a los materiales artísticos israelíes y experimentó con materiales disponibles localmente.

Mansour comenzó a utilizar especialmente barro, mientras otros artistas recurrieron a madera, cuero, henna, objetos encontrados y pigmentos naturales. La elección no fue solamente una cuestión técnica: permitió establecer una relación física entre la obra y el territorio representado.

En sus obras realizadas con barro, las grietas, irregularidades y cambios de textura dejan de ser imperfecciones para convertirse en elementos expresivos. La superficie de la pintura adquiere una presencia casi escultórica y la materia misma parece conservar una huella de la tierra.

Un lenguaje entre tradición y modernidad

La pintura de Mansour combina figuración, simbolismo y una marcada simplificación formal. Sus figuras suelen ser monumentales y de contornos definidos; los espacios pueden perder profundidad realista; y los colores se organizan en grandes áreas de fuerte impacto visual.

El bordado tradicional ocupa un lugar especialmente importante. Sus diseños geométricos introducen ritmo y textura, pero también funcionan como signos de identidad. En muchas obras, el vestido se convierte en una especie de mapa cultural.

Esta combinación explica por qué las figuras femeninas de Mansour resultan tan reconocibles. No son simplemente retratos: condensan memoria familiar, tradición, territorio y continuidad.

Una pintura de resistencia y memoria

La obra de Mansour suele asociarse con el concepto palestino de sumud, entendido como firmeza, perseverancia o permanencia. En sus pinturas, la resistencia no aparece únicamente como enfrentamiento político.

También puede estar en una mujer que recoge aceitunas, en un anciano que conserva el recuerdo de un paisaje, en una familia que continúa caminando o en una comunidad que mantiene sus actividades cotidianas.

Esta dimensión es esencial para comprender su obra. Mansour no necesitó representar siempre acontecimientos violentos para hablar de la realidad palestina. En muchas ocasiones hizo algo diferente: pintó aquello que debía permanecer en la memoria.

El legado de Sliman Mansour

Sliman Mansour dejó una de las iconografías más reconocibles del arte palestino contemporáneo. Sus imágenes de Jerusalén, los olivos, los naranjos, las mujeres campesinas, los bordados y los paisajes rurales construyeron un lenguaje visual capaz de comunicar identidad y pertenencia más allá de las fronteras palestinas.

Su actividad fue también institucional y educativa. Participó en la creación de organizaciones de artistas, centros culturales y espacios de formación, contribuyendo al desarrollo de una escena artística palestina contemporánea.

Murió en Jerusalén el 24 de agosto de 2026, después de más de cinco décadas de trayectoria. Su obra permanece como un extenso archivo visual de la tierra, las tradiciones y las experiencias de un pueblo.

Más que representar únicamente un conflicto, Mansour construyó imágenes de aquello que una comunidad se niega a olvidar: sus paisajes, sus símbolos, sus historias y su vínculo con la tierra.

Cronología

1947 Nace en Birzeit, Palestina.
1967–1970 — Estudia arte en la Bezalel Academy of Arts and Design de Jerusalén.
1973 — Participa en la fundación de la Liga de Artistas Palestinos.
1973 — Realiza la primera versión de Jamal Al Mahamel, El camello portador de dificultades.
1976 — Realiza Perseverance and Hope.
1979 — Realiza Woman Carrying Jerusalem.
1987 — Participa en la creación del colectivo New Visions.
1987 — Realiza The Village Awakens.
1994 — Cofunda el Centro de Arte Al-Wasiti en Jerusalén.
2005 — Realiza Jamal Al Mahamel III.
2009 — Realiza Memory of Places.
2015 — Realiza Portrait with Oranges y Lost Sea.
2016 — Realiza And the Convoy Keeps Going.
2017 — Realiza The Immigrant.
2018 — Realiza Woman Picking Olives.
2019 — Realiza Absent Presence II.
2026 — Muere en Jerusalén, a los 79 años.

Para seguir explorando

Fuentes consultadas

  • Mathaf: Arab Museum of Modern Art — biografía de Sliman Mansour y datos de Perseverance and Hope.

  • Dalloul Art FoundationJamal Al Mahamel III y trayectoria del artista.

  • Sitio oficial de Sliman Mansour — catálogo y datos de obras.

  • Jerusalem Story — trayectoria, símbolos e iconografía de Mansour.

  • Caravan Arts — entrevista con Sliman Mansour y testimonios sobre New Visions y el uso de materiales naturales.

  • WikiArt — catálogo de obras y datos técnicos complementarios.