Moshé Castel: espiritualidad, memoria y materia en el arte israelí

Moshé Castel, The Holy Ark in Safed, 1946, pintura israelí
The Holy Ark in Safed, 1946, de Moshé Castel. Una obra en la que el artista vincula la tradición judía y el paisaje espiritual de Safed con un lenguaje plástico moderno.

Moshé Castel fue uno de los artistas fundamentales del arte israelí del siglo XX. Nacido en Jerusalén en 1909, desarrolló una obra profundamente vinculada con la tradición judía, la memoria histórica y el paisaje de Israel.

A lo largo de su trayectoria pasó de una pintura principalmente figurativa, centrada en personajes, paisajes y escenas de la vida cotidiana, a un lenguaje cada vez más simbólico y abstracto. En sus últimas décadas incorporó materiales como el basalto y elementos procedentes de antiguas escrituras y tradiciones hebreas, convirtiendo la superficie pictórica en una especie de relieve cargado de memoria.

Su trayectoria resulta especialmente interesante porque une dos mundos: la modernidad artística europea que conoció durante sus años en París y las raíces culturales, religiosas y territoriales de su tierra natal. El propio Museo Moshé Castel lo considera uno de los padres del arte israelí.

Moshé Castel, Almuerzo sobre la hierba, pintura israelí
Almuerzo sobre la hierba, de Moshé Castel. Una escena cotidiana dentro de la vertiente figurativa de su producción.

Jerusalén y los primeros años

Castel nació en el barrio de los Bujarim de Jerusalén, dentro de una familia sefardí cuyos antepasados procedían de Castilla y habían llegado a Tierra Santa después de la expulsión de los judíos de España.

Su padre, Yehuda Castel, era estudioso de la lengua hebrea y estaba relacionado con la escritura y ornamentación de rollos de la Torá. También había fundado escuelas religiosas para jóvenes sefardíes en Jerusalén. Este ambiente familiar tuvo una importancia profunda en la formación cultural del artista y ayuda a comprender la presencia posterior de la escritura hebrea y de los símbolos religiosos en su obra.

A los trece años ingresó en la Escuela de Arte Bezalel, donde estudió entre 1922 y 1925. Posteriormente fue alumno del pintor Yitzhak Frenkel, vinculado con la Escuela de París, experiencia que acercó a Castel a las corrientes de la pintura moderna francesa.

Moshé Castel, El jardinero descansando, pintura israelí
El jardinero descansando, de Moshé Castel. Una escena de la vida cotidiana en la que la figura humana ocupa el centro de la composición.

París: el descubrimiento de la pintura como materia

En 1927, cuando tenía dieciocho años, Castel viajó a París. Allí estudió en la Académie Julian y en la École du Louvre y permaneció durante trece años.

La experiencia parisina fue decisiva. En el Louvre copió obras de maestros como Rembrandt, Velázquez, Delacroix y Courbet, interesándose especialmente por la manera en que estos artistas construían las superficies mediante capas de pintura.

Esta experiencia modificó su concepción del arte. Castel llegó a considerar que la pintura no debía entenderse únicamente como un sistema de símbolos o representaciones, sino también como una realidad material: importaban la pintura, su espesor y la forma en que era colocada sobre la tela.

Durante sus años europeos desarrolló una producción principalmente figurativa y entró en contacto con diferentes tendencias de la modernidad artística.

Moshé Castel, Homenaje a Picasso, pintura moderna israelí

Homenaje a Picasso, de Moshé Castel. La obra permite relacionar su producción con la renovación de la pintura moderna europea.

En esta etapa resulta especialmente importante no pensar a Castel como un artista aislado de las corrientes internacionales. Su pintura se desarrolló en diálogo con la modernidad europea, aunque posteriormente encontraría un lenguaje propio a partir de su relación con Israel y con la tradición judía.

Moshé Castel, La mujer del vestido rojo, pintura israelí
 La mujer del vestido rojo, de Moshé Castel. El color adquiere un papel expresivo en la construcción de la figura.

El regreso a Israel y la importancia de Safed

En 1940 Castel regresó a Palestina y se instaló en Safed, una de las antiguas ciudades sagradas de Israel.

La ciudad tuvo una importancia particular para el artista. Sus edificios antiguos, sus espacios religiosos y la tradición mística asociada con los cabalistas despertaron recuerdos de su infancia en Jerusalén y alimentaron su imaginario artístico.

Safed aparece así no solamente como un paisaje, sino como un territorio de memoria. Sus calles, sus habitantes y sus lugares de culto se transformaron en motivos recurrentes de la obra de Castel.

Moshé Castel, Safed, paisaje israelí

Safed, de Moshé Castel. La ciudad ocupó un lugar importante en el imaginario artístico del pintor después de su regreso a Israel.

El interés de Castel por la vida cotidiana también se manifestó en escenas protagonizadas por trabajadores, mujeres y habitantes de las ciudades y del campo.

Moshé Castel, Las portadoras de agua, pintura israelí

Las portadoras de agua, de Moshé Castel. Las figuras femeninas y las actividades cotidianas forman parte del universo temático del artista.

En estas composiciones, la escena cotidiana puede adquirir un carácter casi simbólico. Las figuras dejan de ser únicamente individuos para convertirse en formas relacionadas con una comunidad, una tradición y un territorio.

Moshé Castel, Las recolectoras de oliva, pintura israelí
Las recolectoras de oliva, de Moshé Castel. El trabajo agrícola aparece relacionado con la tierra y con una memoria cultural profundamente arraigada en la región.

Tradición, religión e identidad

La dimensión espiritual es uno de los elementos constantes de la obra de Castel. Sin abandonar completamente la representación de la realidad, el artista fue incorporando progresivamente motivos relacionados con la tradición bíblica y con la cultura hebrea.

Las celebraciones religiosas, los personajes bíblicos, las letras hebreas y las antiguas escrituras fueron adquiriendo una importancia creciente.

Moshé Castel, Pascua judía, celebración judía en la pintura israelí
Pascua judía, de Moshé Castel. La celebración religiosa se convierte en una imagen de memoria, tradición e identidad cultural.

La relación entre religión y pintura no debe entenderse únicamente como ilustración de temas bíblicos. En Castel, las referencias religiosas terminaron formando parte de un lenguaje plástico más amplio.

Las letras y los símbolos podían funcionar simultáneamente como escritura y como formas visuales. De este modo, la tradición se incorporaba a una pintura moderna sin necesidad de reproducir literalmente las imágenes del pasado.

Nuevos Horizontes y una nueva pintura israelí

En 1947 Castel participó en la fundación de Nuevos Horizontes (Ofakim Hadashim) junto con otros artistas de vanguardia. La primera exposición del grupo tuvo lugar en el Museo de Tel Aviv en 1948.

El grupo tuvo un papel importante en la renovación de la pintura israelí y en la incorporación de tendencias modernas y abstractas. Castel participó de ese proceso, aunque desarrolló una búsqueda personal relacionada con la tradición hebrea y con los materiales del territorio.

Ese mismo año se produjo un acontecimiento decisivo para su evolución: Castel encontró inspiración en las piedras de basalto oscuro de las ruinas de la antigua sinagoga de Korazim, cerca del mar de Galilea.

A partir de entonces, el basalto se convertiría en uno de los materiales característicos de su obra.

El basalto: cuando la pintura se convierte en relieve

La incorporación del basalto marcó una transformación fundamental.

Castel comenzó a trabajar con la piedra no solamente como representación del paisaje, sino como materia artística. La superficie de sus obras adquirió volumen, textura y una presencia cercana al relieve.

La pintura dejó de ser una superficie completamente plana. Piedra, pigmento, escritura y formas abstractas comenzaron a integrarse en composiciones que establecían un diálogo entre pintura, escultura y arquitectura.

El Museo Moshé Castel conserva numerosos ejemplos de esta técnica. Entre ellos se encuentran The Tablets of Law (1958), realizada con óleo y basalto sobre tela, y The High Priest (1965), también realizada con óleo y basalto.

Moshé Castel, Manuscritos, pintura con basalto y escritura hebrea
Manuscritos, de Moshé Castel. Las referencias a escrituras antiguas y la materia pictórica se integran en una superficie de carácter casi escultórico.

En esta etapa, las letras hebreas y otros signos antiguos adquieren una función doble. Por un lado evocan la historia y la tradición; por otro, se convierten en elementos puramente visuales.

El espectador puede reconocer una escritura sin necesariamente leerla. Las letras se transforman en líneas, ritmos, formas y texturas.

Una abstracción nacida de la tradición

Durante las décadas de 1950 y 1960 Castel desarrolló un lenguaje cada vez más abstracto, en el que incorporó símbolos judíos y textos bíblicos junto con el basalto.

Su abstracción, sin embargo, no significó el abandono de la realidad. El paisaje, la historia, la religión y la memoria permanecieron presentes, aunque transformados en signos.

Esta es quizás una de las características más interesantes de su obra: Castel no buscó elegir entre tradición y modernidad. Intentó construir un lenguaje moderno a partir de aquello que consideraba propio de su tierra y de su herencia cultural.

Moshé Castel, Villa cercana a Jerusalén, paisaje israelí
Villa cercana a Jerusalén, de Moshé Castel. El paisaje aparece como espacio físico y, al mismo tiempo, como territorio cargado de memoria.

La materia como memoria

La evolución de Castel puede entenderse entonces como un desplazamiento progresivo.

Primero aparecen las figuras, las calles, los paisajes y las escenas cotidianas. Después, esas formas comienzan a simplificarse y a adquirir una dimensión simbólica. Finalmente, la pintura se transforma mediante la incorporación de piedra, relieves, signos y escrituras.

El basalto tiene en este proceso un significado especial. Es una materia perteneciente al propio territorio de Israel y, al mismo tiempo, remite a las antiguas construcciones y a la historia del pueblo judío.

La materia se convierte así en memoria.

Un artista fundamental del arte israelí

La importancia de Moshé Castel no reside solamente en haber representado temas relacionados con Israel o con la tradición judía.

Su verdadera aportación está en haber encontrado una manera personal de unir modernidad, territorio, espiritualidad y materia.

Su obra conecta la experiencia de la Escuela de París con la memoria de Jerusalén y Safed; la pintura con el relieve; las letras con la abstracción; y los materiales locales con un lenguaje artístico contemporáneo.

Sus murales se encuentran, entre otros lugares, en la Knéset, el Centro Internacional de Convenciones Binyanei HaUma, el Rockefeller Center de Nueva York y la residencia oficial del presidente de Israel.

El Museo de Arte de Tel Aviv incluye a Castel entre los artistas significativos de su colección de arte israelí del siglo XX, mientras que el Museum of Modern Art de Nueva York conserva en su colección Poetry of Canaan, I (1963).

La trayectoria de Castel muestra, en definitiva, que la tradición no tiene por qué estar enfrentada a la modernidad. En sus manos, la memoria antigua se convierte en materia contemporánea.

Cronología

1909 — Nace Moshé Elazar Castel en Jerusalén.

1922-1925 — Estudia en la Escuela de Arte Bezalel.

1925-1927 — Estudia con Yitzhak Frenkel y entra en contacto con la influencia de la Escuela de París.

1927 — Viaja a París y continúa su formación en la Académie Julian y la École du Louvre.

1927-1940 — Permanece durante trece años en París y desarrolla su primera etapa artística.

1940 — Regresa a Palestina y se instala en Safed.

1942 — Realiza una exposición individual en el Museo de Tel Aviv.

1946 — Recibe el Premio Dizengoff de pintura.

1947-1948 — Participa en la creación del grupo Nuevos Horizontes.

1948 — Las piedras de basalto de la antigua sinagoga de Korazim inspiran una nueva etapa de su producción.

Décadas de 1950 y 1960 — Desarrolla su lenguaje abstracto y comienza a incorporar basalto, símbolos judíos y textos bíblicos.

Décadas de 1960-1980 — Realiza pinturas, relieves y murales monumentales en Israel y otros países.

1991 — Muere Moshé Castel.


Fuentes consultadas

  • Museo Moshé Castel de Arte Judío Israelí, Ma'ale Adumim. Información biográfica y trayectoria del artista.

  • Museo Moshé Castel – Colección, Ma'ale Adumim. Información sobre obras, fechas y materiales.

  • Museo de Arte de Tel Aviv, colección de arte israelí.

  • The Museum of Modern Art (MoMA), Nueva York, ficha de Moshé Elazar Castel y Poetry of Canaan, I.

  • Museo de Israel, Jerusalén, información sobre la obra Untitled (The Crucified) y la trayectoria de Castel.