CLAUDE MONET - CAMILLE MONET Y SU HIJO JEAN
Camille Doncieux y su hijo Jean Monet aparecen juntos en muchas obras del período de Argenteuil, cuando Monet comenzaba a desarrollar plenamente el impresionismo.
Jean había nacido en 1867, en un momento de grandes dificultades económicas para Monet. La relación entre el pintor y Camille todavía no era aceptada completamente por la familia del artista, y la llegada del hijo agravó los problemas financieros.
Sin embargo, durante los años en Argenteuil, la vida familiar se convirtió en uno de los temas más importantes de la pintura de Monet. Camille y Jean dejaron de ser solamente modelos y pasaron a formar parte del universo íntimo del impresionismo.
Análisis de la obra
En esos años Monet pintaba al aire libre, intentando captar la luz cambiante, el viento, la atmósfera y los instantes fugaces.
La familia vivía en Argenteuil, cerca de París, un lugar que se convirtió en escenario de muchas de las obras más luminosas del impresionismo temprano.
A diferencia de los retratos académicos tradicionales, estas pinturas muestran escenas simples de la vida cotidiana: paseos, jardines, momentos familiares, juegos infantiles.
Eso era revolucionario para la época.
En esta obra, Camille Monet mira a su esposo, Claude, pintándola. Se cubre con una sombrilla, su vestido se mueve con una brisa suave. Por detrás, el primer hijo de ambos, Jean, de ocho años. El cuadro es un exponente perfecto del estilo impresionista y de la obsesión de Monet en el tratamiento de la luz. En la obra, Monet consigue que Camille y Jean se vean como si todo estuviera ocurriendo de manera natural, en un momento repentinamente detenido, sin poses buscadas. El cuadro es de 1875.
Camille moriría pocos años después, en 1879. Muchas de las pinturas de Argenteuil parecen conservar un momento de felicidad frágil y pasajera dentro de la vida de Monet.
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